Mad Max ha regresado, 30 años después

Las reseñas de Mad Max: Fury road ya están cayendo, y todas coinciden en que hay que ver esta película. Creo haber mencionado aquí que la saga de Mad Max es un clásico que influenció el género post-apocalíptico (comparen la 2da con Fallout, por ejemplo) y que todos los que peinamos canas (o que ni siquiera tienen canas porque las han perdido) recordamos con cariño. Era la época de los Betamax, cuando los videos eran una artículo de lujo reservado para los que tenían familia en Miami. Si no la veías en la tele, pues tenías que conformarte con que te la contara un amigo.

Luego de 30 años, Max regresa. Esta vez (qué pena) no se trata de Mel Gibson, pero sí está dirigida por George Miller, el creador original, que nos trae la esencia de Road Warrior en versión 2.0. Pero ojo, que esto no significa que todo sea digital. Cada auto que verán en la persecución (y la peli es solo eso: una persecución de dos horas) existe y puede ser conducido. O podía, porque algunos no sobrevivieron el rodaje.

La trama es sencilla: alguien le ha robado al villano (casualidad, interpretado por el mismo villano de la primera película, ahora un poco más viejo) su harén de mujeres, y hará lo que sea necesario para recuperarlas. Max se verá arrastrado a esta aventura, contra su voluntad, como siempre. La historia se ubica cronológicamente luego de Mad Max 2. Así que espérenla muy pronto en el paquete semanal.

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