Un hombre de verdad

Los lectores de mi generación crecimos saturados deliteratura soviética. A mí en especial me gustaban mucho las novelas ambientadas en la 2da Guerra Mundial, como La carretera de Volokolamsk, de la cual nunca supe si tenía una segunda parte o no. Sin embargo, hoy les hablaré acerca de un libro que me prestaron y que nunca logré encontrar: Un hombre de verdad, de Boris Polevoi.

¿Es posible ser piloto sin piernas? Pues sí, este libro narra la historia de Alexéi Maresyev, as sovético cuyo atrasado I-16 fue derribado y logró sobrevivir durante dieciocho días en el bosque, pero perdió ambas piernas. Inspirado por otro piloto soviético, Prokófiev-Severski, decidió volver a volar, y pasó un año aprendiendo a usar sus prótesis, incluso aprendió a bailar con ellas. Esto le valió el regreso al servicio activo, aunque su comandante lo tuvo a prueba dos meses antes de permitirle ir al frente.

Maresyev alcanzó 11 derribos y su historia inspiró el libro, una película, y una ópera. Sin embargo, a este sencillo hombre la fama lo irritaba. El 19 e mayo de 2001, centenares de admiradores se reunieron en el Teatro Central del Ejército Ruso para celebrar el 85º cumpleaños de su héroe, pero no fue posible. Maresyev había sido ingresado esa misma mañana a causa de problemas coronarios, murió una hora y media antes del inicio la ceremonia de homenaje. Al llegar la noticia al teatro muchos de  sus compañeros veteranos rompieron en lágrimas mientras que la Orquesta de las Fuerzas Armadas Rusas guardó un minuto de silencio por el hombre de verdad.

Maresyev no fue el único piloto discapacitado, en otra ocasión hablaremos de un británico que también se impuso a la adversidad y logró conquistar el cielo, aún faltándole las piernas.

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