Falla el aterrizaje del Falcon 9

Malas noticias para los seguidores de la carrera espacial. Esta semana estaba programado un complejo experimento: el cohete Falcon 9 de la compañía SpaceX debía intentar un aterrizaje en una barcaza. Hasta ahora, los cohetes son desechables, sus fases se consumen y caen (preferiblemente) al mar, lo cual genera costos adicionales. Falcon 9 debía probar la factibilidad de una primera etapa recuperable.

Esta primera fase se separa, como es habitual, pero en vez de caer, vuela de regreso hasta una barcaza en el océano, donde vuelve a utilizar sus motores para posarse. Esta etapa recuperada se podría reutilizar en varios vuelos más, abaratando el costo de los lanzamientos. De más está decir que dicha operación es compleja y las esperanzas de que se completara con éxito eran mínimas.

El cohete Falcon 9 realizó con éxito la tarea de poner en órbita la cápsula de suministros, e incluso su fase recuperable intentó aterrizar en la barcaza, lo que de por sí se considera un logro, pero un fallo hidráulico hizo que se desestabilizara, los motores se encendieron para compensar la inclinación, y sufrió un Rapid Unscheduled Dissasembly. O sea, que explotó como Cafunga.

Más que ver el fracaso, hay que tener en cuenta dos cosas: la primera etapa cumplió con su tarea: empujar al resto de la carga. Segundo: logró volver y casi posarse sobre una plataforma en medio del mar. Por tanto, la idea es válida. Ya se han solucionado los problemas de presión de aceite y veremos la próxima vez cómo salen las cosas.

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