Silenciadores: realidad y Hollywood

En estos días, por pura casualidad, he leído dos veces acerca del ruido que producen los silenciadores en la vida real. La segunda vez fue incluso todo un artículo, que no dudé en leerme, pues a veces conviene estar bien informado cuando escribes.

En las películas, el bueno (o los malos, si es el principio) entra armado con su pistolita y el conocido cilindro, se escucha un pop-pop y la gente cae sin enterarse de lo que pasó. No importa el arma que sea, el sonido es el mismo, casi inaudible (aunque el balazo sí se lo siente el infeliz objetivo). Pues va a ser que no. Resulta que los silenciadores en la vida real solo amortiguan un poco el ruido, lo suficiente para que no dañe los oídos del tirador y puedas seguir escuchando después de disparar (más sobre esto después). O sea, que el disparo seguirá siendo casi tan ruidoso como antes.

El uso de los silenciadores se justifica en condiciones en las que resulta incómodo usar medios de protección auditiva, por ejemplo, durante una cacería. También es falso que afecten la precisión o alcance del arma, el diámetro del silenciador es un poco mayor que el calibre del arma, por lo cual no hay rozamiento adicional. La reducción de precisión puede deberse a otra cosa: en el caso de los silenciadores cilíndricos, el tubo queda por encima del nivel de la mira, obstaculizando el apunte. Para evitar eso, se utilizan silenciadores excéntricos, o sea, que su cañón no está en el centro. Son de perfil cuadrado y la mayor parte queda por debajo del cañón del arma.

En cuanto al ruido real y qué tanto afecta los oídos, he tenido la oportunidad de disparar un AK, como cualquiera que haya pasado entrenamiento militar. El primer disparo es impresionante, sin embargo, uno se acostumbra muy rápido. No recuerdo haber notado que afectara mi oído, aunque sí estoy seguro que la exposición prolongada podría ocasionar daños. Lo que sí experimenté fue una salpicadura de aceite caliente, o más bien una ducha, lo cual podría haberme evitado de tener esas gafas tan chulas que usan en CSI cuando van a  disparar un arma. Por suerte, no tuvo mayores consecuencias, salvo un poco de ardor en el ojo.

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