Al fin, Wasteland 2

Ha sido una espera de 20 años para algunos, pero al fin está aquí. La historia de este juego se remonta a los años 80, mientras aquí apenas conocíamos los teclados MSX, en el resto del mundo habían otras cosas, como el Commodore 64 y Apple II. Y en esas cosas, se jugaban RPGs, como Wasteland 1. Claro, en aquella época nadie sabía que era el 1.

Para los no informados (nada de qué avergonzarse, yo tampoco lo conocía hasta hace poco), Wasteland es el ancestro de la saga Fallout, que si no la han jugado, deberían hacerlo. Que no solo de gráficos vive el jugador. O sea, que son lo mismo, con diferente nombre e historia, porque los derechos de l a saga original estaban en manos de Electronic Arts. De ahí que Interplay tuviese que inventarse un juego nuevo, pero con el mismo trasfondo post-apocalíptico. Interplay pasó a mejor vida (toda una historia de horror titulada “Cómo no dirigir tu empresa de videojuegos” que quizás les cuente en otro momento), y Brian Fargo, la mente maestra detrás de Wasteland, recuperó la marca e intentó por todos los medios continuar la saga.

Sin embargo, en el mundo de los videojuegos existen unos personajes tétricos y malvados: los distribuidores. Son los tipos que ponen la plata para que los programadores coman mientras hacen el juego. Sí, qué flojos estos programadores, necesitan comer. Deberían aprender de los leones del Zoológico de Santiago, que funcionan con energía solar. Los distribuidores ponen la plata y a cambio tienen voz y voto en el diseño del juego. De hecho, el único voto. Son la versión videojueguil del clásico grano en el culo. Fargo se dirigió a varios de ellos, pero nadie quería oír hablar de juegos RPG isométricos. A los ejecutivos más jóvenes o más ignorantes, ni siquiera les sonaba el nombre Wasteland. Todo el mundo quería un FPS, versiones para consola, y pajarerías varias, que en definitiva es lo que venda. Y si no lo creen, pues miren CoD. Peor trama que una telenovela cubana, pero al menos puedes matar cosas en full HD (definitivamente, no puedes hacer eso con la telenovela cubana).

Y hete aquí que Dios escuchó las plegarias de Fargo y los jugadores que querían un RPG de verdad, no esas mierdas que se hacen ahora (sí, estoy hablando de ti, Fallout 3) y les envió un ángel en la forma de Kickstart. Kickstart es un servicio de micromecenazgo, que es una palabreja más fea que empujar a una embarazada en la cola de la guagua, pero muy buena en su intención. Yo prefiero llamarla crowdfunding o alpha funding, porque el inglés suena muy guay y da la impresión de que soy un tipo curto y apreparao. La cosa es que tú propones un proyecto y la gente aporta la pasta, de poquito en poquito. Según aportes, así es tu recompensa. Si das $5, pues no te dan nada, salvo las gracias. Si das $10000 (sí, hay gente con esa cantidad de dinero), te llevas versión física con manual, figuritas y además puedes participar en la orgía fiesta de lanzamiento del juego. Y de ñapa un personaje con tu nombre en el juego. Cabe mencionar que toda la comunidad, contribuyente o no, tuvo derecho a expresar su opinión sobre cómo quería que fuese el juego.

La cuestión es que Fargo se arriesgó y reunió una birutilla: apenas 3 millones de dólares. Y luego de dos años, miren aquí el resultado:

WL2 2014-10-01 13-22-46-40 WL2 2014-10-09 16-40-53-87

Conseguí este juego apenas dos días después de lanzado, y costó lo suyo, baste decir que perdí media tarde de sábado en eso.  El esfuerzo valió la pena, aunque el juego no está exento de problemas. Para empezar, su historia no es tan cautivante como la de Mass Effect, pero no todos los días se escribe un best-seller y eso lo puedo asegurar por experiencia propia. La probabilidad de que se atasque el arma es altísima, a menos que sea menor que 5%. De 5% en adelante, te garantizo que se encasquilla el arma una vez en el combate.

Este RPG no hace concesiones, si esperabas un marcador indicando a dónde ir y no estás dispuesto a zapatear el mapa buscando el objetivo de la misión, mejor ni lo intentes. Es pura vieja escuela. Es lamentable que a pesar de las varias versiones beta, algunos bugs se hayan colado en el juego final y que el rendimiento no sea espectacular. De esto último no sé si culpar a los desarrolladores o a Unity3D, el motor utilizado.

Wasteland 2 tiene versión para Windows, Mac y Linux, a petición de los contribuyentes, que fueron bastante ruidosos en cuanto al port para la plataforma del pingüino. Es un excelente RPG que deberías jugar sin falta si te gusta el género. Si no te gusta… bueno, nadie es perfecto, pero ten en cuenta que arderás en el infierno por eso.

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